Hiazinto Fernandorena fue sacerdote y traductor. Empezó a traducir en la Asociación de Profesores y Profesoras de la Ikastola Gordailu y más tarde estudió en la Escuela de Traductores de Martutene y hasta su jubilación trabajó como traductor y responsable de euskera. Asimismo tradujo para diversas asociaciones y empresas de traducción y publicó traducciones de textos de geografía, historia, religión y otros ámbitos para las editoriales Etor-Sendoa, Erein y Gaiak. En el libro de EIZIE Itzulpen Antologia III podemos leer una de sus traducciones: el capítulo Zuberoa Aro Modernoan del libro Zuberoako historia.
Dedicó gran parte de su vida a impulsar las ikastolas, para las que tradujo diversos libros de texto y métodos pedagógicos. Asimismo, y debido a la escasez de profesorado vascohablante, se ocupó de la formación de posibles docentes para que se integraran en las ikastolas. Muestra de ello son su participación en la creación de la escuela «Andereño Eskola» de Donostia, y los numerosos cursillos que organizó para garantizar la innovación y la formación continua del profesorado vascohablante.
En reconocimiento a su labor a favor del euskera, Euskaltzaindia lo nombró miembro correspondiente en 1967. En 2002 EIZIE reconoció su aportación a la traducción vasca nombrándolo miembro honorífico de la asociación
Fernandorena escribió multitud de libros, entre los que se pueden mencionar los siguientes: Ogia, Olentzero, Onddoak, y Erlea eta Eztia en 1972; Eguneroko gauzak, en 1973; Laborantza, Iparragirre, Esperientziak, en 1975, la traducción al euskera de la obra Wilhelm Tell de Friedrich von Schiller (Gilen Tel, 1976), Euskal Herriaren historia, en 1977; Burdina eta Altzairua, en 1978. Cabe destacar la extensa obra Gure Baserriak. Hernani que publicó junto a Maria Jesus Iartza en 2003, y en la que recogieron la historia de todos los caseríos de Hernani (Gipuzkoa). También publicó decenas de artículos en el semanario Aiurri.
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30-12-2020
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